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El Parque Arqueológico y los templos dóricos del Valle de los
Templos en Agrigento
Uno de los parques arqueológicos más representativos
de la civilización griega clásica, incluido por la UNESCO
en el año 1998 en el inventario del Patrimonio Mundial. Sobre una cumbre
rocosa que delimita al sur con el altiplano sobre el cual surgía el poblado
clásico, aún emergen los restos de los templos dóricos, de
incierta atribución: de este a oeste, de los 127 a los 70 m. de altitud,
Hera (Juno) Lacinia, Concordia, Heracles (Hércules),
Zeus (Júpiter) Olímpico, Cástor y Pólux
(Dioscuros) y Hefesto (Vulcano). Más abajo, la llanura de San
Gregorio atravesada por el curso del río Akragas, a cuya desembocadura
se encontraba el puerto y emporion de la ciudad antigua. Cercano al río,
el templo dedicado al dios de la medicina, Asclepio (Esculapio).
La
antigua
Akragas, en el s. V a.C., era un floreciente centro cultural: patria del filósofo
presocrático Empédocles, frecuentada por Píndaro y
Simonide. En época romana, Cicerón visitó la
ciudad para investigar el saqueo y las malversaciones del procónsul Verre,
y Virgilio la describió en la Eneida. . Desde el medioevo hasta
nuestro días, los restos, los múltiples panoramas, la vegetación,
los colores y los ecos de las civilizaciones perdidas han evocado e inspirado
a filósofos, escritores, poetas y pintores: Ludovico Ariosto, Goethe,
Maupassant, Alexandre Dumas, Anatole France, Murilo Mendes,
Lawrence Durrell, Francesco Lojacono, Nicolas de Stäel,
Salvatore Quasimodo, Luigi Pirandello.

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